Competidores piden que la CNMC obligue a Telefónica a revender el fútbol español

miércoles 13 de enero de 2016 16:56 CET
 

Por Andrés González

MADRID (Reuters) - Los operadores Orange y Vodafone consideran que la regulación de la CNMC obligará a Telefónica a revenderles su oferta de fútbol, aunque tendrán que asumir un coste importante tras el alto precio que el grupo español ha pagado por los derechos.

Cuando adquirió Canal+, el regulador de competencia (la CNMC) puso como condición que Telefónica diera acceso a sus rivales al 50 por ciento de los contenidos 'premium' de televisión de pago, para contrarrestar su posición de dominio en este mercado frente a sus competidores del sector de las telecomunicaciones.

Con el acuerdo con Mediapro, Telefónica tendrá toda la oferta de fútbol en España, el contenido 'premium' por antonomasia, y sus rivales - con una oferta limitada a partir de la próxima temporada - creen que la legislación obligará a Telefónica a revender.

"Orange podrá tener acceso a todos los contenidos de fútbol de la Liga para las 3 temporadas siguientes ya que Telefónica tiene obligación de distribuir los derechos que adquiera en exclusiva", dijo el operador en una nota. Un portavoz de Vodafone se pronunció en la misma dirección.

Ambos operadores sostienen que las reventas de contenido, que deberían asumir un margen bajo una fórmula prefijada por el regulador de competencia, serán obligatorias por mucho que Telefónica no posea directamente los derechos y se limite a emitir en su plataforma los canales de BeIN, como explicó en una nota.

Un portavoz de Telefónica no realizó comentarios al respecto.

EL DESAFIANTE RETO DE RENTABILIZAR EL FÚTBOL   Continuación...

 
Los operadores Orange y Vodafone consideran que la regulación de la CNMC obligará a Telefónica a revenderles su oferta de fútbol, aunque tendrán que asumir un coste importante tras el alto precio que el grupo español ha pagado por los derechos. Imagen de Messi durante el encuentro de COpa del Reu en el Camp Nou ante el Espanyol el 6 de enero de 2016. REUTERS/Albert Gea