11 de febrero de 2017 / 9:31 / hace 8 meses

¿Europa sin Merkel? Los inversores sopesan el riesgo de otra "sorpresa"

El nombramiento de Martin Schulz como candidato de los socialdemócratas (SPD) para enfrentarse a Angela Merkel ha revitalizado la carrera hacia las elecciones alemanas en septiembre y a los miembros del SPD que se atreven a pensar que es posible destituir a la mandataria. En la imagen, Merkel asiste a una conferencia de prensa en Berlín, Alemania. 8 de febrero 2017. REUTERS/Hannibal Hanschke

LONDRES/BERLÍN (Reuters) - Un serio desafío a la canciller alemana Angela Merkel está forzando a los inversores globales a analizar la posibilidad de otra gran sorpresa electoral: la eliminación de un elemento política constante durante años de turbulencias en la zona euro, pero también el fin de las políticas de austeridad en Europa.

El nombramiento de Martin Schulz como candidato de los socialdemócratas (SPD) para enfrentarse a Merkel ha revitalizado la carrera hacia las elecciones alemanas en septiembre y a los miembros del SPD que se atreven a pensar que es posible destituir a la mandataria.

Schulz sigue teniendo las de perder, pero las encuestas muestran que se está acercando cada día. Una publicada el jueves sólo daba una brecha de seis puntos entre la alianza de Merkel y el SPD. También indicaba que Schulz la supera ampliamente en popularidad individual.

Se trata de una perspectiva enervante para algunos inversores ahora acostumbrados a la, por lo general, estable gestión de Merkel ante las crisis continuas de Europa, lo que ha contribuido a las ganancias de tres dígitos de las acciones alemanas a los bonos portugueses. Hace apenas unas semanas, Larry Fink, director de la mayor gestora de activos del mundo, BlackRock, elogió “el liderazgo moral que la canciller Merkel y Alemania han jugado en un mundo cada vez más discordante”, agregando que esperaba que continuara.

Sin embargo, Schulz, expresidente del Parlamento Europeo, está tratando de dar un vuelco a esta situación.

Tras haber visto cómo su partido perdía fuerza durante su tiempo como socio menor de una “gran coalición” con la alianza conservadora de Merkel, Schulz promete luchar por reglas fiscales más justas, salarios más altos, mejor educación y por superar las “profundas divisiones” que han alimentado al populismo .

Los mercados financieros verán estos mensajes como una luz verde a la relajación de las estrategias fiscales, lo que no supone problema para una gran economía con un superávit notable y seguramente sea buena noticia para las acciones europeas, aunque no tanto para la deuda si se alimenta de la inflación. Una lección para los inversores a partir de 2016 fue que las conmociones políticas de las elecciones estadounidenses de Donald Trump y el voto de Reino Unido a favor de abandonar la UE no provocaron un derrumbe de los mercados. En parte esto se debe a que las políticas fiscales favorables al crecimiento han pasado a primer plano, lejos de una excesiva dependencia en la extenuada política monetaria. Un cambio en Alemania podría también ayudar a aliviar tensiones internacionales por sus superávit presupuestarias y comerciales que volvieron a surgir esta semana cuando el asesor comercial de Donald Trump criticó el impulso que los exportadores alemanes reciben de un euro “infravalorado”.

Otra pregunta para los inversores internacionales será saber qué sucede con la dura posición de Wolfgang Schaeuble respecto a la ayuda financiera para Grecia si el veterano ministro de Finanzas es reemplazado.

Querrán saber si Schulz podría poner fin a la austeridad en Europa y apuntar al programa de impresión de dinero del Banco Central Europeo y unos tipos de interés en mínimos que han castigado a los ahorradores alemanes.

“Si leemos entre líneas, la administración Merkel ha apoyado mucho las acciones del BCE”, dijo Tim Barker, director de Crédito de Old Mutual Global Investors.

“Si no estuviera en el poder, ¿se mantendría ese apoyo? No sabemos la respuesta”.

ADN EUROPEO

Schulz es claramente proeuropeo, algo que no sorprende.

En 2012 dijo a la revista Der Spiegel que la introducción de “bonos en euros” comunes en el bloque de la moneda única serían la mejor manera de reducir la carga de intereses de los países endeudados en el sur, aunque dijo que esto era “un debate teórico” ya que los miembros del norte no los querían.

Los bonos griegos, italianos, españoles y portugueses han tenido un comportamiento peor este año por el nerviosismo sobre la política del BCE y el creciente sentimiento antieuro en varios países, entre ellos Francia. Tilmann Galler, de JP Morgan Asset Management, dijo que “con el ADN europeo atravesando toda su carrera política”, Schulz podría ser el antídoto.

Con todo, cualquier repunte en los mercados podría revertirse fácilmente si se volviera a abrir el grifo del endeudamiento público en los países periféricos de la zona euro.

“(Si se revierte la disciplina fiscal) tienes que revalorizar tu punto de partida para las valoraciones. Podría ser muy perjudicial”, dijo Barker de Old Mutual.

El euro también podría moverse si Alemania empieza a gastar. El gobierno ha tenido que hacer frente a la presión internacional durante años -incluyendo el FMI y la OCDE- para impulsar la demanda económica en el país con el fin de equilibrar sus exportaciones. El año pasado tuvo un superávit comercial récord de casi un cuarto de billón de euros.

POSIBLES ALIANZAS

A pesar del entusiasmo del SPD por Schulz, sus posibilidades de derrocar a Merkel todavía parecen reducidas.

Aunque las encuestas de popularidad le muestran en niveles superiores o incluso por encima de Merkel, las calificaciones personales no cuentan necesariamente tanto ya que Alemania no tiene un sistema de estilo presidencial.

Una medida más significativa del apoyo partidista sigue mostrando que los conservadores de Merkel están por delante con un 34 por ciento de intención de voto, mientras que el SPD tiene el 28 por ciento.

La brecha significa que para conquistar el poder, Schulz necesitaría unirse a dos partidos más pequeños - el ecologista de los Verdes y el izquierdista Linke -, por lo que ya ha habido conversaciones exploratorias.

La perspectiva de una alianza fuertemente inclinada a la izquierda ya está alarmando a algunos conservadores, incluso si se trata de una posibilidad lejana.

“Podría poner en peligro todo lo que hemos logrado”, dijo Michael Frieser, miembro del parlamento de la Unión Social Cristiana (CSU), los conservadores bávaros aliados de Merkel.

Para los partícipes del mercado, las incógnitas exigen cautela.

Si Schulz se convirtiera en canciller y anunciara un aumento del gasto, los Bunds alemanes probablemente presentarán un rendimiento inferior al de sus pares de la zona euro, dijo Galler, de JP Morgan AM, aunque las ventas en el mercado de bonos se ampliarían si el BCE hace un movimiento rápido para reducir su ayuda.

La incertidumbre ya se está reflejando en los mercados de opciones de divisas. Los operadores bursátiles han estado tomando algunas apuestas sobre la volatilidad del euro alrededor de las elecciones del 24 de septiembre, aunque esa es también la fecha en que los analistas esperan que el BCE anuncie la próxima reducción en su compra de bonos.

Analistas de UBS esperan que el euro esté en 1,20 dólares en 12 meses una vez que la situación se haya estabilizado, aunque el recorrido podría ser accidentado si Schulz gana.

“Sería un choque enorme para los mercados y el orden político de la eurozona”, dijo Sassan Ghahramani, consejero delegado de la estadounidense SGH Macro Advisors, que asesora a fondos de inversión.

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