Londres suaviza el tono sobre el Brexit, al tiempo que Bruselas parece endurecer su postura

lunes 16 de enero de 2017 10:10 CET
 

Por Alastair Macdonald y Jan Strupczewski

BRUSELAS (Reuters) - Justo cuando parece que Londres empieza a asumir la idea de que va a necesitar un acuerdo temporal de transición con Bruselas para amortiguar los efectos de su salida de la Unión Europea (UE), la capital británica podría encontrarse con que la posición de los líderes europeos se ha endurecido.

Durante meses, la hipótesis de trabajo en Bruselas ha sido que sería imposible gestionar la salida de Reino Unido del club comunitario con 2019 como fecha límite sin un acuerdo temporal de transición que regule las condiciones comerciales hasta que pueda forjarse un acuerdo definitivo.

La idea cuenta con el apoyo de los sectores empresariales a ambos lados del canal, que quieren minimizar la incertidumbre, y de los tecnócratas a cargo de alcanzar este acuerdo, que argumentan que el pacto definitivo no se finalizará a tiempo. A los únicos a los que no parecía gustarles era a los extremistas en Londres, que se inclinaban por una ruptura clara.

Pero, ante la reciente relajación de la postura de la primera ministra británica, Theresa May, en la retórica "Brexit significa Brexit" para evitar dejar a las empresas "al borde del precipicio", la posición de los líderes europeos aparentemente se ha endurecido.

Altos responsables europeos que hablaron con Reuters bajo condición de anonimato ya no se mostraron tan convencidos de la inevitabilidad de un acuerdo transicional que antes se daba por sentado.

"Por supuesto, los técnicos dicen que es obvio. Pero, francamente, políticamente no lo es para nada", dijo un alto responsable comunitario a Reuters. "¿Realmente lo quieren los británicos? ¿En los términos que podemos ofrecer?".

"Hay un peligro real de que se caigan del acantilado".

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Justo cuando parece que Londres empieza a asumir la idea de que va a necesitar un acuerdo temporal de transición con Bruselas para amortiguar los efectos de su salida de la Unión Europea (UE), la capital británica podría encontrarse con que la posición de los líderes europeos se ha endurecido. En la imagen, la primera ministra británica, Theresa May, tras dar un discurso sobre salud mental en el centro de Londres. 9 de enero de 2017. REUTERS/Toby Melville