Ola de robos complica aún más servicio de telecomunicaciones en Venezuela

jueves 15 de diciembre de 2016 15:23 CET
 

Por Diego Oré

CARACAS (Reuters) - El estruendo de hierros retorcidos despertó una noche reciente a los vecinos de la zona industrial Guayabal, en las afueras de Caracas.

Asombrados, algunos vieron cómo la torre de telecomunicaciones de 40 metros de altura, que la estatal CANTV compartía con Movistar, se desmoronó cerro abajo después de que ladrones le quitaran hasta las tuercas que la mantenían en pie.

El robo, que incluyó cables de cobre y un motogenerador, fue el último de los seis que afectaron aquella estación este año y es uno de los cientos que viene sufriendo la infraestructura de las empresas de telefonía e internet en Venezuela, perjudicando un servicio cada vez más defectuoso.

"Ahora todo es comercializable y la gente hace cualquier cosa para sobrevivir", se lamentó Víctor Martínez, gerente general de redes de Movistar Venezuela, filial de la española Telefónica, en otra estación, donde también robaron baterías y compresores.

"Nos gustaría invertir ese dinero en modernizar la red, no en blindar las estaciones como si fueran búnkeres de guerra", agregó Martínez entre los escombros de equipos, cuya reposición le costará a la empresa 4.000 millones de bolívares este año (unos 5,9 millones de dólares a la tasa de cambio oficial).

La oleada de hurtos ha agravado la calidad del servicio de telefonía móvil y fija en Venezuela, que ha quedado rezagado tras años de desinversión al no haber podido acceder a divisas gubernamentales para importar repuestos y nueva tecnología.

Además, afecta la velocidad del internet, que ya de por sí es el más lento de Latinoamérica, según un estudio de la Cepal.

Movistar, la segunda empresa de telecomunicaciones más grande en el país, ha sufrido 636 robos en lo que va del año -un incremento del 179 por ciento respecto al 2015-, desde pesados grupos electrógenos y baterías hasta cables de cobre y tuercas que luego son vendidas en el mercado negro en medio de la escasez de productos por las limitadas importaciones.   Continuación...

 
El estruendo de hierros retorcidos despertó una noche reciente a los vecinos de la zona industrial Guayabal, en las afueras de Caracas.  En la imagen de archivo una mujer habla por teléfono en un centro comercial en Caracas, Venezuela, tomada el 15 de septiembre 2015. REUTERS/Marco Bello