COLUMNA- El regreso de la OPEP

sábado 3 de diciembre de 2016 10:59 CET
 

Por Jason Bordoff

(Reuters) - Hace dos años, cuando la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) optó por no recortar la producción y dejar que los precios del petróleo se derrumbaran, muchos expertos escribieron obituarios para el cártel de productores. Sin embargo, el pasado miércoles resucitó cuando acordó recortar la producción en 1,2 millones de barriles diarios (bpd).

A pesar de la aparente hibernación de la OPEP, la decisión de Arabia Saudí, uno de sus principales miembros, de dejar caer los precios fue pragmática y no ideológica. La OPEP ha enviado el duro recordatorio de que puede cambiar cuando las circunstancias cambian y sería estúpido tachar al grupo de irrelevante.

En noviembre de 2014, la producción de petróleo no convencional (shale) se estaba incrementando a un ritmo impresionante cercano al millón de bpd por año. Unos precios elevados y estables inyectaron cientos de miles de millones de dólares en el desarrollo de fuentes de suministro de alto coste desde el Ártico hasta zonas de aguas profundas, pasando por las arenas bituminosas.

Las exportaciones de Irán cayeron desde los 2,4 millones de bpd de 2011 a menos de 1 millón en 2013 y se esperaba una recuperación tras rubricarse un acuerdo para levantar las sanciones internacionales. Es más, otros países de la OPEP y de fuera del cártel como México y Rusia indicaron que no participarían en ningún recorte de producción importante y que dejarían a Arabia Saudí hacer todo el trabajo.

Los saudíes ya habían visto esta película antes. En la década de 1980, el ministro de Petróleo, Yamani, recortó drásticamente la producción para sostener los precios, reduciendo la cuota de mercado y los volúmenes de exportación a niveles que tardaron años en recuperarse. Esto se consideró uno de los errores más costosos de Arabia Saudí en la gestión del mercado de petróleo, algo que el Reino no deseaba repetir.

Además de todos estos desafíos y, mirando en retrospectiva, parece claro que Arabia Saudí calculó mal la respuesta de Estados Unidos y otros productores. Se esperaba que con unos precios más bajos, la producción de petróleo de esquisto estadounidense se derrumbase. Muchos también asumieron que los productores con ciclos más largos y mayores costes de extracción pronto empezarían a desacelerar la producción. Por otra parte, la ralentización en el crecimiento de la demanda de petróleo de finales de 2014, principalmente en China, pilló a contrapié a mucha gente, saudíes incluidos.

Tampoco hay que obviar la existencia de un elemento geopolítico en todo este asunto. Las relaciones entre Arabia Saudí e Irán, que durante mucho tiempo han luchado por el liderazgo de la región, se encuentran en un punto bajo. Mientras Irán se esforzaba luchando por regresar al mercado petrolero, Arabia Saudí no estaba dispuesta a ponérselo más fácil apoyando los precios y cediendo potencial cuota de mercado a Teherán.

El mercado de petróleo actual parece muy diferente al de hace dos años y es importante destacar que también lo es la situación económica dentro de los países de la OPEP, incluyendo la de Arabia Saudí.   Continuación...

 
Hace dos años, cuando la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) optó por no recortar la producción y dejar que los precios del petróleo se derrumbaran, muchos expertos escribieron obituarios para el cártel de productores. Sin embargo, el pasado miércoles resucitó cuando acordó recortar la producción en 1,2 millones de barriles diarios (bpd). En la imagen, el logo de la OPEP en su sede en Viena, el 24 de octubre de 2016.  REUTERS/Leonhard Foeger