3 de diciembre de 2016 / 10:02 / en 10 meses

COLUMNA- El regreso de la OPEP

Hace dos años, cuando la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) optó por no recortar la producción y dejar que los precios del petróleo se derrumbaran, muchos expertos escribieron obituarios para el cártel de productores. Sin embargo, el pasado miércoles resucitó cuando acordó recortar la producción en 1,2 millones de barriles diarios (bpd). En la imagen, el logo de la OPEP en su sede en Viena, el 24 de octubre de 2016. REUTERS/Leonhard Foeger

(Reuters) - Hace dos años, cuando la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) optó por no recortar la producción y dejar que los precios del petróleo se derrumbaran, muchos expertos escribieron obituarios para el cártel de productores. Sin embargo, el pasado miércoles resucitó cuando acordó recortar la producción en 1,2 millones de barriles diarios (bpd).

A pesar de la aparente hibernación de la OPEP, la decisión de Arabia Saudí, uno de sus principales miembros, de dejar caer los precios fue pragmática y no ideológica. La OPEP ha enviado el duro recordatorio de que puede cambiar cuando las circunstancias cambian y sería estúpido tachar al grupo de irrelevante.

En noviembre de 2014, la producción de petróleo no convencional (shale) se estaba incrementando a un ritmo impresionante cercano al millón de bpd por año. Unos precios elevados y estables inyectaron cientos de miles de millones de dólares en el desarrollo de fuentes de suministro de alto coste desde el Ártico hasta zonas de aguas profundas, pasando por las arenas bituminosas.

Las exportaciones de Irán cayeron desde los 2,4 millones de bpd de 2011 a menos de 1 millón en 2013 y se esperaba una recuperación tras rubricarse un acuerdo para levantar las sanciones internacionales. Es más, otros países de la OPEP y de fuera del cártel como México y Rusia indicaron que no participarían en ningún recorte de producción importante y que dejarían a Arabia Saudí hacer todo el trabajo.

Los saudíes ya habían visto esta película antes. En la década de 1980, el ministro de Petróleo, Yamani, recortó drásticamente la producción para sostener los precios, reduciendo la cuota de mercado y los volúmenes de exportación a niveles que tardaron años en recuperarse. Esto se consideró uno de los errores más costosos de Arabia Saudí en la gestión del mercado de petróleo, algo que el Reino no deseaba repetir.

Además de todos estos desafíos y, mirando en retrospectiva, parece claro que Arabia Saudí calculó mal la respuesta de Estados Unidos y otros productores. Se esperaba que con unos precios más bajos, la producción de petróleo de esquisto estadounidense se derrumbase. Muchos también asumieron que los productores con ciclos más largos y mayores costes de extracción pronto empezarían a desacelerar la producción. Por otra parte, la ralentización en el crecimiento de la demanda de petróleo de finales de 2014, principalmente en China, pilló a contrapié a mucha gente, saudíes incluidos.

Tampoco hay que obviar la existencia de un elemento geopolítico en todo este asunto. Las relaciones entre Arabia Saudí e Irán, que durante mucho tiempo han luchado por el liderazgo de la región, se encuentran en un punto bajo. Mientras Irán se esforzaba luchando por regresar al mercado petrolero, Arabia Saudí no estaba dispuesta a ponérselo más fácil apoyando los precios y cediendo potencial cuota de mercado a Teherán.

El mercado de petróleo actual parece muy diferente al de hace dos años y es importante destacar que también lo es la situación económica dentro de los países de la OPEP, incluyendo la de Arabia Saudí.

Casi 1 billón de dólares en inversiones en petróleo y gas a nivel mundial se han visto reducidas o retrasadas, según Wood Mackenzie. La producción de petróleo no convencional en Estados Unidos ha caído y el acceso a financiación barata se ha restringido. La producción de petróleo iraní regresa a niveles próximos a los que tenía antes de las sanciones.

Además, los productores de petróleo de la OPEP y de los países no miembros del cártel se enfrentan a fuertes presiones económicas y déficit presupuestarios, lo que aumenta la urgencia de elevar los precios.

Aunque Arabia Saudí estaba mejor protegida que otros con los 750.000 millones de dólares en reservas que tenía en 2014, el Reino no es inmune. La economía saudí se ha desacelerado con fuerza y aumenta la inquietud sobre una recesión, especialmente en el sector no petrolero. El gobierno ha recortado salarios y beneficios, y subido los precios de la energía mientras busca otras fuentes de ingresos no petroleros, pero está aumentando el descontento popular ante las medidas de austeridad.

Riyadh ha puesto en marcha un ambicioso y loable programa de reformas económicas para diversificar su economía, pero su ejecución llevará años. Y aunque los bajos precios del petróleo fueron un catalizador para la reforma, también dificultan la implementación de la reforma al debilitar el sector no petrolero de la economía y obstaculizar la inversión extranjera.

El petróleo de esquisto estadounidense sigue complicando las cosas porque aunque su producción ha disminuido en cerca de 1 millón de bpd desde el techo alcanzado en abril de 2015, la industria se ha vuelto mucho más eficiente.

La Reserva Federal de Dallas estima que el precio a partir del cual la extracción es rentable ha bajado de los 79 dólares por barril en 2014 a 53 dólares.

Aunque la incertidumbre continúa, cada vez es más evidente que la producción de shale estadounidense puede rebotar bruscamente cuando los precios se recuperen. La rapidez con la que esta regrese al mercado a y la rapidez con la que crezca del demanda mundial determinará si la decisión de la OPEP de recortar su producción maximizará sus ingresos gracias a un precio más alto o simplemente supondrá una pérdida de cuota de mercado hacia los productores estadounidenses.

Tanto el volumen como los ciclos más cortos del petróleo no convencional estadounidense actúan ahora como nuevos y significativos frenos a la capacidad de la OPEP para controlar los precios del petróleo y el cártel podría haber perdido el poder de manipular los precios que tanto temor ha causado desde el embargo árabe de crudo de 1973.

Arabia Saudí tiene poca capacidad sobrante de producción de petróleo que bombear cuando los precios suben. Ha dejado claro que no tiene ningún interés en ser el proveedor pendular que haga subir los bajos precios que tienen que ver con fuerzas estructurales del mercado.

En todo caso, el acuerdo de Viena es un recordatorio de que la OPEP puede seguir actuando como colectivo cuando los productores ven oportunidades y circunstancias favorables para impulsar los ingresos. Además, mirando más allá de 2020, se necesitará nueva e importante oferta de la OPEP para satisfacer una mayor demanda.

Puede que la OPEP ya no controle el mercado petrolero como antes, pero decir que puede no estar controlando el mercado de petróleo como lo hizo una vez, pero los informes sobre su muerte han sido muy exagerados.

Jason Bordoff, que ha sido asesor de energía del presidente Barack Obama, es profesor de práctica profesional de asuntos públicos e internacionales del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia. Las opiniones reflejadas son las suyas

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