Inversores y economistas se preparan para el peligro de descifrar a Trump

sábado 12 de noviembre de 2016 13:30 CET
 

Por Jonathan Spicer

NUEVA YORK (Reuters) - A un lado, Janet Yellen. La presidenta de la Reserva Federal tiene ahora un contrincante para el título del orador más escrutado por Wall Street: Donald Trump.

Todos los presidentes de Estados Unidos son analizados en detalle por la comunidad financiera en busca de pistas sobre qué significará su política para los mercados. Pero el estilo de oratoria de Trump, que suele usar frases incompletas que dejan lugar para la interpretación, junto con vagas o contradictorias promesas de campaña, le convierte en el más complicado de descifrar.

"Sus declaraciones son locas. Dice cosas peculiares, como lo de construir un muro y hacer que México lo pague, algo que sabes que no va a pasar", dijo Allan Meltzer, historiador de la Fed y profesor de economía política en la Carnegie Mellon University, en Pittsburg. "Pero sus acciones, en contraste con sus declaraciones, han sido muy moderadas", añadió.

La primera prueba de cómo tiene Trump a los responsables de política e inversores pendientes de sus palabras ocurrió poco después de su conciliador discurso de aceptación en la madrugada del miércoles.

Los bonos cayeron y las acciones subieron, ya que los inversores realizaron apuestas tentativas a que la difusa plataforma de estímulo económico de Trump se traducirá en ganancias corporativas y en un aumento de la inflación.

Las apuestas son altas. Con la Cámara de Representantes y el Senado bajo control republicano, Trump tiene la oportunidad de usar su mandato para reconfigurar radicalmente la economía de Estados Unidos.

Ha prometido grandes rebajas de impuestos, gasto en infraestructuras y desregulación económica, y quiere poner fin al programa de salud Obamacare. En su opinión, estas medidas impulsarán el crecimiento y ayudarán a subir los salarios de los que se han quedado atrás en un mundo globalizado en el que los trabajos de la "clase media" han sufrido.

Con el déficit presupuestario de sólo un 3,2 por ciento del Producto Interior Bruto, comparado con el 9,8 por ciento del 2009, y con unos tipos de interés cercanos a su mínimo histórico, Trump tiene margen para poner en marcha un impulso fiscal a gran escala, al menos en el corto plazo.   Continuación...

 
Todos los presidentes de Estados Unidos son analizados en detalle por la comunidad financiera en busca de pistas sobre qué significará su política para los mercados. Pero el estilo de oratoria de Trump, que suele usar frases incompletas que dejan lugar para la interpretación, junto con vagas o contradictorias promesas de campaña, le convierte en el más complicado de descifrar. En la imagen, el presidente electo de EEUU, Donald Trump, durante un acto de campaña en Delaware, Ohio, el 20 de octubre de 2016. REUTERS/Jonathan Ernst